Del trabajo flexible al trabajo personalizado
Las compañías argentinas tienen por delante el reto de dar el salto hacia entornos de trabajo innovadores y paquetes de beneficios a la carta para inspirar y consolidar a sus mejores talentos.
Buenos Aires, 4 de noviembre de 2026 – En una época donde es posible personalizar desde una lista de reproducción hasta una recomendación de compra, esta lógica se expande con fuerza hacia terrenos antes inflexibles como el mercado laboral. El cambio deja atrás el tradicional modelo de “talla única” y obliga a redefinir el paquete de compensaciones y las condiciones de contratación.
Hoy, los profesionales ya no se conforman con una flexibilidad genérica, basada únicamente en el home office esporádico o jornadas reducidas, sino que buscan propuestas a la medida de su etapa de vida. Así lo confirman los resultados del informe más reciente de WeWork, La Experiencia Laboral 2026 en Argentina; Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar. Casi 4 de cada 10 encuestados (39%) consideran que sus prestaciones actuales no responden en absoluto a sus necesidades individuales, mientras que un 36% señala que solo lo hacen de forma parcial.
Bajo este nuevo paradigma: ¿cómo evolucionaron las expectativas laborales en el último año y qué deben transformar las empresas para no quedar fuera de juego?
El fin de los beneficios estandarizados
Desde la perspectiva organizacional, las empresas se ven impulsadas a ofrecer alternativas que respondan a la realidad de cada colaborador, una necesidad que el 100% de la muestra califica como “importante” o “muy importante”. Esta cifra representa un aumento de 7 puntos porcentuales en comparación con la edición 2024 del estudio, titulada Retos y perspectivas del trabajo: revelando las claves de la evolución laboral.
Esta dinámica consolida la preferencia por el “menú a la carta”. Por un lado, los Baby Boomers y la Generación X priorizan incentivos económicos a largo plazo. Por el otro, los Millennials y la Generación Z ponen el foco en la flexibilidad, la autonomía y la autogestión de su tiempo.
Dicha correlación cobra aún más peso al observar que el 84,6% de los participantes del relevamiento de 2026 estima que los programas de beneficios adecuados son un factor decisivo para permanecer en una organización, lo que convierte a este aspecto en una condición crítica para la fidelización. El hallazgo cobra especial vigencia frente a la marcada rotación de la plaza doméstica: en la investigación previa, el 72% de los trabajadores registraba menos de tres años de antigüedad en su empleo actual.
El vaivén de la presencialidad: cifras en América Latina y Argentina
La obligación de volver al espacio físico también despierta tensiones. El 51% de las personas consultadas, distribuidas entre Argentina, México, Colombia, Perú y Chile, indica que la principal barrera para retornar es la falta de atractivos reales frente a la comodidad de las jornadas remotas.
En paralelo, el vínculo con la oficina experimentó variaciones notorias en América Latina. Mientras en 2023 la presencialidad total rondaba el 16%, hacia 2025 trepó al 48%, para finalmente acomodarse en un 36,88% durante 2026. Frente a este promedio, el mercado local rompe el status quo al reportar apenas un 25,75% de concurrencia diaria. Con dicha cifra, el país se posiciona a la cabeza del modelo mixto, una modalidad que ya engloba al 51,49% de la fuerza laboral.
Rediseñar la experiencia y los espacios de trabajo
Esta transformación plantea un interrogante que es transversal a todas las industrias y tamaños de organización: ¿sigue teniendo sentido sostener un espacio presencial?
Para Diego Kexel, General Manager de WeWork Latinoamérica, la respuesta es afirmativa; sin embargo, exige un cambio de paradigma frente a un diagnóstico que ya se advertía el año pasado. “Acá entra en juego el diseño de la experiencia, ya que volver a la oficina tiene que representar una mejora tangible en términos de confort cotidiano”, destaca.
“Cuando el 47% de los colaboradores enfrenta dificultades de concentración por el ruido y más de un tercio advierte limitaciones en ergonomía o infraestructura básica, la oficina convencional se queda corta. La clave no pasa por exigir asistencia, sino por transformar el entorno sumando incluso herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial que potencien la productividad y el bienestar de los equipos”, concluye Kexel.




